El «Informe sobre la Economía Social en Aragón en 2017» analiza la situación, características y evolución de las principales familias que conforman el sector de la Economía Social y Solidaria aragonesa, una economía que se centra en las personas y que propone un marco de valores a los que orientar la acción y unos principios desde los que trabajar. El diario AraInfo publica en esta noticia la información relativa al informe y el papel que juega la Economía Solidaria en sus buenos resultados.

El estudio, que se presentó el pasado 4 de diciembre en el Campus Universitario de Teruel, incluye cinco capítulos dedicados a abordar cuestiones de especial relevancia en el ámbito de la Economía Social: las cooperativas de iniciativa social; el voluntariado corporativo; la nueva Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público; el Laboratorio de Economía Social de la Universidad de Zaragoza; y el papel de los principios y valores cooperativos en la transformación de la sociedad.

En el estudio se detallan algunos datos relacionados con la actividad de la Economía Social y Solidaria de Aragón, que nos ayudan a conocer mejor la realidad del sector en nuestro territorio, como por ejemplo que las empresas vinculadas con iniciativas de economía social alcanzaron en 2017 una facturación de 2.400 millones de euros, lo que representa el 7% del PIB aragonés. Las y los autores del informe entienden como Economía Social “aquellas entidades que son cooperativas, sociedades laborales, centros especiales de empleo, empresas de inserción, asociaciones, fundaciones y sociedades agrarias de transformación”, un tipo de entidad que en Aragón suponen el 11% total, alrededor de 9.850 entidades, y que generan de manera directa algo más de 23.600 empleos, lo que supone el 4,2% del total de Aragón, según los datos incluidos en el documento.

Se trata sólo de una “aproximación” a la realidad de la Economía Social de Aragón, según se recoge en las conclusiones del informe, debido a las dificultades metodológicas derivadas de la inexistencia de publicaciones estadísticas periódicas sobre este sector y la “inaccesibilidad” a datos oficiales sobre algunas familias. Así y todo, el informe muestra en las conclusiones que el Valor Añadido Bruto de la Economía Social aragonesa se cifra en 330 millones de euros, el 1% del total de Aragón.

Pero más allá de las cifras, el informe apunta a que existen otros factores cualitativos que deben ponerse en valor. Durante la crisis económica, la Economía Social y Solidaria aragonesa “mostró un claro comportamiento anticíclico” al mantener el número de empresas en el territorio e incluso lograr tasas de creación de empleo.

Actualmente, las repercusiones y ecos de la crisis hacen esencial abordar aspectos como la desigualdad en la distribución de la renta, la exclusión social de segmentos poblacionales cada vez más amplios, la temporalidad y empeoramiento de las condiciones laborales, o la posición de igualdad de la mujer en el mercado laboral y la sociedad en general.

En este sentido, el estudio demuestra que las entidades de la Economía Social y Solidaria aragonesa promueven un empleo de mayor calidad, reflejado especialmente en la menor temporalidad en los puestos de trabajo, y tienden hacia una mayor paridad entre el empleo masculino y femenino.

Cooperativas: herramienta eficaz para promover el desarrollo económico sostenible y combatir la despoblación rural

También expone que las sociedades cooperativas constituyen “una forma de organización empresarial basada en unos principios y valores que conforman una cultura particular y una forma de actuación característica y diferenciada respecto a las empresas tradicionales capitalistas”.

Las cooperativas forman parte de la Economía Social y Solidaria como “agente destacado con una mayor significación histórica e importancia económica”, tanto a nivel europeo como en Aragón.

La combinación de la función económica y social de las cooperativas, “dirigida a cubrir necesidades e inquietudes de sus personas socias y del resto de grupos de interés, donde figuran la propia comunidad local, otras entidades cooperativas, las personas trabajadoras, proveedores, clientes y la sociedad en general”, convierte a estas organizaciones en una herramienta “poderosa y eficaz” para promover un desarrollo económico sostenible y arraigado al territorio local, combatir la despoblación rural y favorecer la actividad económica en zonas desfavorecidas.

Corresponsabilidad social y de contratación pública responsable

En el informe también se analiza la nueva ley de contratos del sector público, a la luz de sus potenciales repercusiones para el ámbito específico de las entidades que conforman el sector de la Economía Social y Solidaria, con datos extraídos de la «Guía de compra pública responsable y del fomento de la contratación pública de entidades y empresas de Economía Social», editada en la primavera de este año por CEPES-Aragón (Asociación de Economía Social de Aragón).

Así, se destaca que la nueva Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público, supone “una oportunidad excelente para incorporar de forma efectiva criterios sociales de forma transversal y obligatoria en la contratación”, configurando de este modo un sistema de “corresponsabilidad social y de contratación pública responsable”.

Aragón, uno de los territorios mejor organizados y estructurados

Asimismo, la importancia de la Economía Social en Aragón se plasma en que, como señala CEPES, Aragón es uno de los territorios mejor organizados y estructurados del Estado, ya que cuenta con al menos una organización representativa de cada una de las entidades que la integran.

En total, según este informe, existen en Aragón 12 plataformas cuyo principal objetivo es la representación y defensa de los intereses de las distintas familias de la economía social, entre las que nos encontramos REAS Aragón.

 

Si deseas saber más, consulta la noticia de AraInfo completa o descarga el «Informe sobre la Economía Social en Aragón en 2017» en este enlace.