Crónica de las XXXI Jornadas de Economía Solidaria
Bienvenidas a las XXXI Jornadas de Economía Solidaria de REAS Aragón.
Gracias a quienes estáis aquí, en el salón de actos del Centro Joaquín Roncal. Y gracias también a quienes nos seguís en directo por streaming, desde otros lugares, otros territorios.
Hoy volvemos a encontrarnos. Y eso, en estos tiempos, no es poca cosa.Nos encontramos en unas jornadas que este año llevan por título:“Cuando la realidad supera la ficción. Economía Solidaria ante el sálvese quien pueda”.
Porque hay momentos en los que parece que el cine ya nos había avisado. Distopías climáticas. Sociedades fragmentadas. Tecnologías que deciden por nosotras. Comunidades obligadas a competir por recursos escasos. Futuros cada vez más estrechos.
Durante años pensamos que eso pertenecía a la ficción. Y, sin embargo, muchas veces basta con mirar alrededor para preguntarnos: ¿en qué momento cruzamos al otro lado de la pantalla?
Pero toda película tiene más de un plano. Y todo relato puede cambiarse. Frente al miedo, la competencia y el “sálvese quien pueda”, la Economía Solidaria propone otra forma de mirar y de actuar.
Propone poner a las personas y la vida en el centro. Propone cooperación frente a competencia. Propone sostenibilidad frente a expolio. Propone trabajo digno, equidad, compromiso con el entorno, reparto justo de la riqueza y construcción comunitaria.
No venimos a negar el malestar. Venimos a mirarlo de frente. Y, desde ahí, a preguntarnos juntas: ¿qué otros guiones podemos escribir?
Estas jornadas son posibles gracias al trabajo colectivo de muchas personas. Queremos agradecer especialmente a REAS Aragón, a todas las entidades que forman parte de la red y que sostienen día a día la Economía Solidaria en nuestro territorio.
Gracias al grupo motor que ha pensado la temática, la ha afinado y ha hecho posible que las ideas aterricen.
Gracias a la Secretaría Técnica de REAS Aragón, Pilar Monzón, por hacer que la comunicación salga, que los detalles se resuelvan y cuidar de que las jornadas lleguen hasta aquí con todo a punto.
Y gracias también, como siempre, al equipo del Centro Joaquín Roncal, que un año más nos facilita este espacio y nos acompaña para que podamos encontrarnos aquí, con cuidado y con calidad.
Durante tres días vamos a recorrer tres escenas de una misma situación.
Hoy, lunes 1 de junio, empezamos con: “La esperanza contraataca. Del desánimo ecosocial a la acción colectiva”.
Como en toda buena saga, también aquí hay un imperio: el de la precariedad, el cansancio, la crisis ecosocial, la pérdida de horizonte.
Pero también hay resistencias. Hay redes cotidianas. Hay vínculos. Hay apoyo mutuo. Hay gente ordinaria haciendo transformaciones extraordinarias.
Para abrir esta primera jornada contamos con Yayo Herrero, de la Cooperativa Garúa, y con José Luis Fernández Casadevante, Kois, también de Garúa. Dos personas que nos ayudarán a nombrar el presente sin anestesia, pero también a reconocer las posibilidades que ya están en marcha.
Mañana, martes 2 de junio, seguiremos con: “Afrontando juntas los juegos del hambre. Participación, apoyo mutuo y cooperación territorial”.
Porque el neoliberalismo se parece demasiado a esa lógica que pone a territorios y personas a competir entre sí. Como si solo sobreviviera quien corre más, quien acumula más, quien resiste en soledad.
Pero en la vida real, las comunidades que perduran no son las que mejor compiten. Son las que mejor cooperan.
Mañana conversaremos de ello con experiencias como Verbena Cooperativa, EPA!, el Colectivo Lefrig y Salir del Bucle.
Y el miércoles 3 de junio cerraremos con: “Matrix cooperativa. Elegir la pastilla del software libre, los datos comunes y la soberanía digital”.
Porque también necesitamos preguntarnos quién gobierna la máquina. Quién controla nuestras infraestructuras digitales. Quién se queda con nuestros datos. Qué impactos ambientales tiene el modelo tecnológico dominante. Y cómo podemos construir tecnología desde otros valores.
Y lo haremos conversando con SomosNube.Coop, Dabne Tecnologías de la Información y la campaña No es sequía, es saqueo.
Estas jornadas no son solo un ciclo de charlas. Son un espacio para detenernos. Para pensar juntas. Para reconocernos. Para recargar energía colectiva. Para seguir construyendo economía solidaria cuando el guión dominante insiste en decirnos que no hay alternativa.
Pero sí la hay. Está en las cooperativas. En las redes de apoyo. En los mercados sociales. En las finanzas éticas. En la vivienda cooperativa. En los territorios que se organizan. En las tecnologías que se comparten. En cada práctica económica que decide no poner el beneficio por encima de la vida.
Así que gracias, de verdad, por estar aquí. Gracias por sostener estos espacios. Gracias por venir a pensar, a escuchar, a incomodarnos un poco y a imaginar juntas.
Ojalá estos tres días nos sirvan para salir del “sálvese quien pueda” y entrar, con más fuerza, en el “nos salvamos en común”.
Damos comienzo a las XXXI Jornadas de Economía Solidaria de REAS Aragón.
Que la fuerza nos acompañe!
1 junio La esperanza contraataca: del desánimo ecosocial a la acción colectiva
Las XXXI Jornadas de Economía de REAS Aragón arrancaron bajo un título tan sugerente como necesario:“Cuando la realidad supera la ficción: Economía Solidaria ante el ‘sálvese quien pueda’”. Una invitación a pensar colectivamente en un tiempo marcado por la incertidumbre, la crisis ecosocial y el avance de discursos individualistas. Para ello, la primera sesión reunió a Yayo Herrero y Kois, de Garúa Cooperativa, en una conversación que giró en torno a una pregunta fundamental: ¿en qué presente nos movemos y cómo construir esperanza desde él?
Kois comenzó trazando un diagnóstico del momento actual. Un presente atravesado por el auge de la extrema derecha y por imaginarios culturales que alimentan una visión distorsionada de la realidad. El elevado número de películas y relatos distópicos no es inocente, señaló: contribuyen a consolidar una imagen de la sociedad compuesta por personas indefensas que esperan ser salvadas o por héroes individuales que actúan en solitario. Frente a ello, advirtió sobre lo que denominó el “síndrome del mundo cruel” y la pedagogía de la crueldad que impregna muchos discursos contemporáneos.
Sin embargo, insistió en que esa imagen no refleja completamente quiénes somos. Las relaciones de sostenibilidad de la vida, los cuidados y la interdependencia permanecen invisibilizadas, pese a constituir la base que sostiene nuestras sociedades. La pregunta emergió entonces con fuerza: ¿qué esperanzas tenemos?
La respuesta de Yayo Herrero se articuló alrededor de la idea de una “esperanza activa”, compuesta por tres elementos fundamentales. El primero pasa por reconocer honestamente dónde estamos, observando tanto el malestar, el cansancio y la precariedad como las realidades alternativas que ya se construyen desde relaciones horizontales y comunitarias. El segundo consiste en recuperar la capacidad de imaginar, una facultad que requiere memoria: recordar victorias, aprendizajes y experiencias que demuestren que la transformación es posible. El tercero implica ponerse en movimiento hacia el lugar al que se quiere llegar, entendiendo que el futuro se construye desde un presente continuo. Reivindicó un “compromiso radical con el presente” combinado con la apertura a que algo mejor pueda suceder, hay que proyectar el presente.
Citando a Angela Davis, recordó que “la esperanza es una disciplina”. Una práctica que exige poner el foco en lo que ya se está haciendo y entrenar la capacidad de imaginar futuros posibles, incluso cuando los conflictos y las tensiones parecen ocuparlo todo.Y defendió la necesidad de no quedar atrapadas únicamente en los diagnósticos negativos.
Lejos de proponer una mirada ingenua, insistió en la necesidad de abordar los conflictos en toda su complejidad, incorporando perspectivas de clase y dedicando tiempo colectivo a imaginar caminos de transición. “Luchamos para mantener la vida, no para ganar”, afirmó, desplazando el énfasis desde la victoria hacia el cuidado y la sostenibilidad de la existencia.
Otro de los ejes de la conversación fue la importancia de recuperar la capacidad de agencia. “A nadie le gusta ser víctima”, señaló Yayo. Las personas necesitan sentirse protagonistas, parte activa del mundo que habitan. Para ello, propuso conectar con las emociones y ampliar los lenguajes desde los que nos relacionamos, incorporando herramientas como el arte y una mirada apreciativa que complemente las aproximaciones más racionales y cognitivas.
La reflexión avanzó entonces hacia una cuestión práctica: ¿cómo construir esa esperanza colectiva? Las respuestas apuntaron a la necesidad de salir al encuentro de la gente, creando dispositivos y espacios que faciliten la participación. Se habló de generar complicidades, de construir espacios heterogéneos aunque resulten incómodos y de buscar puntos de encuentro desde las necesidades humanas compartidas.
También se reivindicó la “participación aleatoria”, entendiendo que los cambios sociales no dependen únicamente de grandes liderazgos. La referencia a los personajes anónimos de la serie Andor sirvió para recordar que son precisamente las personas corrientes quienes realizan muchas de las acciones imprescindibles para que las transformaciones sucedan.
Las alianzas aparecieron como otro elemento clave. Alianzas entendidas de forma flexible, basadas en la confianza y construidas desde la experiencia compartida. Porque la complicidad no surge de los discursos, sino de hacer cosas en común. En ese mismo sentido, se destacó la importancia de recuperar el contacto físico, los espacios de encuentro y las relaciones humanas que permiten reconstruir vínculos en una sociedad cada vez más fragmentada.
En este escenario, la Economía Solidaria fue presentada como una herramienta central. No solo porque demuestra que es posible organizar la producción, el consumo y las relaciones económicas de otra manera, sino porque ya está construyendo alternativas reales y cualitativamente productivas. Frente a la lógica del “sálvese quien pueda”, la Economía Solidaria encarna prácticas concretas de cooperación, sostenibilidad y apoyo mutuo.
Las ponentes coincidieron en que «no son tiempos para estar solas». También lanzaron un mensaje hacia el interior de las propias organizaciones: es necesario romper con el pesimismo, confiar en las capacidades colectivas y visibilizar las experiencias que ya están funcionando. Mostrar los éxitos, compartir la inspiración y reconocerse como espacios capaces de generar cambios.
La sesión concluyó con una imagen poderosa: las organizaciones de la Economía Solidaria son “coágulos de vida comunitaria”. Espacios donde la vida se organiza, se cuida y se fortalece frente a dinámicas de aislamiento y competencia. Mantener esa actitud, alimentar la esperanza y seguir construyendo comunidad aparecen como tareas imprescindibles en el momento actual.
Porque, como recordó la jornada, estamos aquí para vivir.

Gracias a Pati Escartín por su facilitación gráfica

Grabación 1 junio canal Youtube REAS Aragón
2 junio Afrontando juntas los juegos del hambre: participación, apoyo mutuo y cooperación territorial
La segunda jornada de las XXXI Jornadas de Economía de REAS Aragón puso el foco en las estrategias colectivas para afrontar un contexto cada vez más marcado por la competencia, la precariedad y la fragmentación social. Bajo el título “Afrontando juntas los juegos del hambre: participación, apoyo mutuo y cooperación territorial”, cuatro iniciativas compartieron experiencias muy diferentes pero atravesadas por una misma convicción: la supervivencia y la transformación solo son posibles desde la cooperación.
Julia Laborda, de Verbena Cooperativa; Sara Álvarez, de EPA!; Aminetou Errer Bouzeid, del Colectivo Lefrig; y Marta Estevan, del proyecto Salir del Bucle, ofrecieron una mirada plural sobre los desafíos y oportunidades que atraviesan el mundo rural, las personas migrantes y racializadas, el sector cultural y los esfuerzos por acercar la Economía Social y Solidaria a las generaciones más jóvenes.
Una de las primeras preguntas que atravesó la mesa fue cómo se traduce la distopía que describimos en los debates ecosociales al día a día de los territorios. Las respuestas mostraron que muchas de las narrativas construidas desde contextos urbanos no siempre encajan con las realidades rurales.
Desde EPA! se señaló que en muchos pueblos resulta difícil cumplir con determinados estándares sobre sostenibilidad o consumo responsable que a menudo se presentan como universales. Las condiciones materiales son diferentes y las necesidades también. En ocasiones, las narrativas urbanas sobre lo que es ecológico, sostenible o correcto terminan generando presión sobre quienes viven en territorios donde las alternativas simplemente no existen. Antes de juzgar o prescribir, se planteó la necesidad de escuchar, preguntar y comprender las realidades concretas.
La colaboración surge precisamente de esa necesidad. En el medio rural, explicaron, muchas veces se crean alianzas intersectoriales porque no queda otra opción. La supervivencia obliga a cooperar. Los recursos son limitados, las personas son pocas y los retos son compartidos. En ese contexto apareció una idea que resonó durante toda la sesión: la verdadera renta de los pueblos es «llevarse bien». La capacidad de construir relaciones de confianza y apoyo mutuo es, en muchas ocasiones, el principal recurso disponible.
Desde el Colectivo Lefrig, Aminetou Errer Bouzeid aportó una reflexión contundente sobre la experiencia de las personas migrantes y racializadas. «Una sabe que no puede sola, mejor acompañada», resumió. La necesidad de construir redes de apoyo no es únicamente una cuestión de bienestar comunitario, sino una respuesta directa a las múltiples formas de violencia que atraviesan estas experiencias.
Su intervención dibujó a la perfección e hilando con el primer día, un panorama preocupante, marcado por el racismo estructural presente y aumentando cada día, en numerosos espacios de la vida cotidiana: escuelas, universidades, administraciones públicas y, por supuesto, el sistema judicial. El racismo y colonialismo no son episodios aislados, sino que forman parte de unas dinámicas culturales que agreden a muchas personas en su vida.
Al mismo tiempo, señaló que los procesos migratorios han transformado profundamente nuestros territorios, generando una diversidad creciente que interpela a todas las organizaciones y movimientos sociales. La inclusión de esa diversidad no puede ser un elemento decorativo, sino una dimensión central de cualquier proyecto transformador.
Desde el ámbito cultural, Julia Laborda puso sobre la mesa otra forma de precariedad que con frecuencia se ha normalizado. Participar en la agenda cultural desde el medio rural implica recorrer largas distancias, asumir costes adicionales y desarrollar proyectos en un contexto de escasez permanente de recursos y financiación.
Sin embargo, el problema no reside únicamente en la falta de fondos. Según explicó, buena parte de las dificultades tienen que ver con las reglas que organizan el acceso a esos recursos. Convocatorias y modelos de financiación que empujan a las pequeñas entidades a competir entre sí, debilitando precisamente los vínculos de cooperación que dicen promover.
Frente a esa lógica, reivindicó la comunicación ética como una forma de resistencia. Una manera de contar lo que sucede sin reproducir dinámicas de competencia, espectacularización o individualismo. Una herramienta para sostener proyectos y comunidades desde otros valores.
La intervención de Marta Esteban presentó una preocupación compartida por muchas organizaciones de la Economía Social y Solidaria: la dificultad para conectar con la gente joven. No porque exista una falta de interés, sino porque los canales tradicionales ya no son suficientes para llegar a quienes buscan respuestas en medio de un contexto de sobreinformación.
Desde el proyecto Salir del Bucle se planteó una pregunta directa: ¿por qué la Economía Social y Solidaria no está ocupando los espacios donde las nuevas generaciones buscan referentes? La respuesta pasa, en parte, por abrir nuevos canales de comunicación y trasladar las propuestas de la ESS a los debates que preocupan a la juventud: el acceso a la vivienda, la precariedad laboral, la incertidumbre vital o la falta de perspectivas de futuro.
Acaban de desembarcar en redes como Instagram con la intención de abrir puertas y generar conversaciones. Porque la gente joven no necesita únicamente discursos; necesita referentes reales, experiencias concretas y ejemplos de que existen otras formas de organizar la vida y el trabajo.
A pesar de las dificultades descritas, la sesión estuvo atravesada por una mirada esperanzadora. Todas las participantes coincidieron en señalar que ya existen numerosas experiencias que cuestionan la idea de que solo podemos vivir desde la competencia.
En los pueblos, recordaron, las vecinas se conocen, se ayudan y se preocupan unas por otras. Son gestos pequeños y cotidianos que en muchos entornos urbanos se han ido debilitando, pero que siguen constituyendo una poderosa infraestructura comunitaria.
Desde esa perspectiva, una de las ideas más sugerentes de la jornada fue que la clave para afrontar los «juegos del hambre» no consiste en aprender a jugar mejor, sino en dejar de aceptar sus reglas. Competir nos debilita. Cooperar nos devuelve capacidad política. Nos permite construir respuestas colectivas frente a problemas que ninguna persona puede resolver por sí sola.
Las reflexiones finales dejaron varios retos sobre la mesa. Preguntar antes de hablar. Evitar juzgar las realidades rurales desde marcos urbanos sin haberlas comprendido. Traducir lenguajes y narrativas para generar encuentros entre mundos distintos. Revisar quiénes participan en nuestros proyectos y quiénes quedan fuera. Incorporar la diversidad como un criterio central y no secundario.
También apareció una propuesta ilusionante: impulsar una escuela de activismo económico en Aragón capaz de acercar la Economía Social y Solidaria a nuevas generaciones y nuevos públicos.
Porque el futuro no dependerá únicamente de resistir. Será necesario construir espacios donde la gente joven pueda ilusionarse, implicarse y reconocerse como protagonista de los cambios que vienen.
La Economía Social y Solidaria lleva décadas demostrando que existen otras maneras de producir, consumir y organizar la vida. El desafío ahora es conseguir que esos relatos, esas prácticas y esas experiencias lleguen más lejos. No basta con tener valores compartidos; es necesario sostener proyectos, apostar por procesos lentos y comunitarios, fortalecer redes que respondan a necesidades reales y recordar que lo que afecta a una persona nunca termina en esa persona.
La jornada concluyó con una certeza compartida: reforzar los vínculos y construir juntas sigue siendo una de las tareas más urgentes de nuestro tiempo. Pero hacerlo exige escuchar, traducir, incluir y cooperar de maneras que amplíen, y no reduzcan, nuestras comunidades.

Gracias a Pati Escartín por su facilitación gráfica

Grabación 2 junio canal Youtube REAS Aragón
3 junio Matrix cooperativo: elegir la pastilla del software libre, los datos comunes y la soberanía digital
La tercera y última jornada de las XXXI Jornadas de Economía de REAS Aragón trasladó la reflexión hacia un ámbito cada vez más presente en nuestras vidas, aunque a menudo permanezca invisible: la tecnología. Bajo el provocador título “Matrix cooperativo: elegir la pastilla del software libre, los datos comunes y la soberanía digital”, la sesión reunió a Mónica Garriga, de SomosNube Coop; Isabel Sea, de Dabne Tecnologías de la Información; y Alicia Tires, de la campaña No es sequía, es saqueo.
La conversación partió de una constatación sencilla pero inquietante: gran parte de nuestras comunicaciones, nuestros datos y nuestras relaciones digitales dependen de unas pocas grandes empresas tecnológicas. Aplicaciones que utilizamos a diario para trabajar, organizarnos, informarnos o relacionarnos parecen herramientas neutras y accesibles, pero detrás de ellas se encuentran corporaciones con un enorme poder económico, político y cultural.
Las ponentes invitaron a mirar más allá de la comodidad de estas plataformas para preguntarnos quién controla realmente los espacios digitales que habitamos. La cuestión no se limita a la privacidad o a la protección de datos personales. También afecta a la capacidad de las sociedades para decidir sobre infraestructuras cada vez más esenciales para la vida cotidiana.
La concentración de poder en manos de las grandes tecnológicas supone una pérdida de autonomía colectiva. Cada mensaje, cada documento almacenado, cada interacción digital alimenta modelos empresariales basados en la extracción de datos y en la generación de dependencia tecnológica. Un poder que, en muchos casos, opera con una capacidad de influencia superior a la de numerosos estados y que plantea desafíos cada vez mayores para la calidad democrática.
Desde esta perspectiva, la soberanía digital apareció como una cuestión profundamente política. No se trata únicamente de elegir unas herramientas u otras, sino de preguntarnos qué modelo de sociedad estamos sosteniendo con nuestros hábitos tecnológicos.
La Economía Social y Solidaria, señalaron las participantes, no puede permanecer ajena a este debate. Del mismo modo que cuestiona los modelos dominantes de producción, consumo o financiación, también debe reflexionar sobre las tecnologías que utiliza y sobre las dependencias que estas generan.
Antes de adoptar cualquier herramienta, se propuso recuperar una pregunta básica: ¿Qué necesidades queremos cubrir realmente? A menudo incorporamos plataformas digitales sin analizar si responden a necesidades propias o si simplemente reproducen inercias tecnológicas que nos hacen cada vez más dependientes.
Frente a ello, se reivindicó la importancia de incorporar herramientas de software libre, tecnologías éticas y modelos cooperativos de gestión digital. Soluciones que permiten recuperar capacidad de decisión, aumentar la transparencia y reducir la dependencia de grandes corporaciones.
Lejos de una visión fatalista, las ponentes insistieron en que las alternativas existen. Existen plataformas cooperativas, servicios gestionados desde la economía social y proyectos tecnológicos construidos desde principios de democracia, transparencia y cuidado. La cuestión es generar el conocimiento, la voluntad y las redes necesarias para utilizarlos.
También se destacó la importancia de diversificar los espacios donde almacenamos información, nos comunicamos o generamos conocimiento. Concentrar toda nuestra actividad digital en unas pocas plataformas implica asumir riesgos colectivos que muchas veces pasan desapercibidos.
La reflexión sobre la soberanía tecnológica se amplió con la intervención de Alicia Tires, quien trasladó el debate al territorio aragonés y a las consecuencias materiales de la expansión de la economía digital.
Desde la campaña No es sequía, es saqueo se presentó un análisis del crecimiento exponencial de los centros de datos en Aragón y de los impactos socioambientales asociados a este proceso. Una expansión impulsada por políticas institucionales que buscan atraer inversiones vinculadas a la economía digital, pero cuyos costes recaen sobre los territorios y los recursos naturales.
La intervención permitió visibilizar una realidad que con frecuencia permanece oculta tras la aparente inmaterialidad de internet. Cada fotografía almacenada en la nube, cada búsqueda o cada servicio digital depende de enormes infraestructuras físicas que consumen energía, agua y territorio.
Los centros de datos representan una de las caras menos visibles de la digitalización acelerada. Su proliferación plantea interrogantes sobre el uso de recursos comunes, la planificación territorial y los impactos ambientales de un modelo tecnológico que suele presentarse como inevitable.
La sesión puso de manifiesto que hablar de tecnología es también hablar de democracia, de recursos naturales y de justicia social. Las decisiones sobre cómo nos comunicamos, dónde se almacenan nuestros datos o qué infraestructuras se construyen en nuestros territorios tienen consecuencias que trascienden el ámbito técnico.
Como cierre de las jornadas, esta última mesa sirvió para ampliar la mirada sobre los desafíos contemporáneos. Si el primer día se habló de construir esperanza activa frente al desánimo ecosocial y el segundo de reforzar las redes de apoyo mutuo para afrontar la precariedad, el tercero recordó que la transformación también pasa por recuperar capacidad de decisión sobre los entornos digitales que habitamos.
Elegir la «pastilla del software libre» no apareció como una cuestión meramente tecnológica, sino como una invitación a cuestionar dependencias, redistribuir poder y construir alternativas coherentes con los principios de la Economía Social y Solidaria.
Porque la soberanía, también en el ámbito digital, no consiste únicamente en resistir. Consiste en crear las condiciones para decidir colectivamente cómo queremos organizarnos, comunicarnos y vivir


Gracias Pati Escartín por la facilitación gráfica
Grabación 3 junio canal Youtube REAS Aragón
Algunas de las Herramientas Alternativas de Software Libre y Ético mencionadas en la sesión del 3 de junio titulada «Matrix cooperativa, software libre, datos comunes y soberanía digital», se han identificado las siguientes aplicaciones informáticas, herramientas y plataformas tecnológicas:
Se proponen específicamente como herramientas soberanas, tecnoéticas o cooperativas:
- Almacenamiento y oficina virtual:
- Nextcloud: Citado como herramienta para acceder a documentos compartidos.
- SomosNube.coop – Servicios en la nube, cooperativos, tecnoéticos y con software libre, incluyen Oficina virtual, Correo, ERP-CRM para gestión empresarial, Vídeoconferencia, Formularios y Ágora.
- Redes Sociales (Fediverso):
- Mastodon: La red de microblogging más citada como alternativa a Twitter.
- PixelFed: Alternativa ética a Instagram para compartir imágenes.
- https://joinpeertube.org/es: Plataforma de vídeo federada
- https://pantube.tv/ es un colectivo de personas que crean contenido
- https://f-droid.org/es/ repositorio de aplicaciones para movil tipo «play store» de código abierto
- Buscadores y Navegadores:
- DuckDuckGo: Buscador que permite privacidad y evitar resultados de IA.
- LibreWolf: Navegador basado en Firefox enfocado en la privacidad y sin trazabilidad de datos.
- Comunicación y Relación:
- Rocket.Chat: Herramienta de chat grupal y profesional.
- Agora : Mencionado como sistema de videoconferencia.
- Gestión y otros:
- Tuta (antes Tutanota): Proveedor de correo electrónico cifrado y ético.
- Archive.org: Repositorio digital de memoria de internet.
- Wikimedia: Fundación y repositorio de conocimiento compartido.
- Convoca.la: Agendas autogestionadas para movimientos sociales.
Hardware y Proyectos de transición
- Fairphone: Teléfono móvil diseñado para ser sostenible y fácilmente reparable por piezas.
- Slimbook: Marca de ordenadores (fabricada en Valencia) que facilita la reparación y el uso de software libre.
- Linux: Sistema operativo de código abierto citado como base para recuperar equipos viejos.
- Vámonos Juntas: Campaña y plataforma de acompañamiento para la transición a redes sociales libres.
- https://veenk.org/projects: Directorio de equivalencias entre software privativo y libre.
- https://alternativeto.net/ Web para buscar alternativas de software.
Iniciativas y Conceptos Tecnológicos Citados
- Fediverso (Federación + Universo): Ecosistema de servidores interconectados.
- P2P (Peer-to-Peer): Protocolos para compartir capacidad de cómputo.
- Permacomputación: Concepto de informática inspirada en la permacultura (reparación y uso de recursos existentes).
- LLM (Large Language Models): Modelos de lenguaje en los que se basa la IA generativa.
- El Stack Autoritario: https://www.authoritarian-stack.info/
- Concepto de «enshittification» o «mierdificación de Cory Doctorow : https://es.wikipedia.org/wiki/Decadencia_de_plataformas
Páginas web de hacklabs
- Sindominio que tiene su propio gestor de correos, nube y etc gratis para activistas: https://sindominio.net/ y https://sindominio.net/logout/web/recursos/
- https://teknokasa.csolarosa.net/ Tu oficina de okupación digital de confianza
- La agenda autogestionada de zgz: https://zgz.convoca.la/
- https://sindominio.net/lafurgo/ ( campaña para el cambio al software libre)
- https://lamardecitas.net/ ( campaña para citas de extranjería)
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